Nadie sana en soledad: lo que hace el amor de un grupo.

Hay una idea que atraviesa la regresión y que a veces se nos olvida: no siempre podemos sostenernos solas. A veces, lo que nos permite soltar por fin lo que cargamos no es una técnica, sino el campo que otras personas crean a nuestro alrededor. La terapeuta Ginny Pryne lo cuenta en primera persona en su artículo Creative Source Experience, publicado en el Journal of Regression Therapy. Aquí lo resumo y lo comento, porque toca el corazón de lo que hacemos en grupo

Una rabia que no sabía de dónde venía

Ginny llegó a un taller y, casi sin pensarlo, dijo en qué quería trabajar: la rabia. Rabia hacia las figuras de autoridad, sobre todo hombres. Le sorprendió a ella misma, porque en otras regresiones lo suyo había sido más bien una sensación de pérdida.

Antes de empezar, apareció un miedo muy suyo, muy humano: el de estar haciendo perder el tiempo a los demás. ¿Te suena? Esa vocecita que dice "no molestes, no ocupes espacio". Y ahí ocurrió lo importante.

El grupo que la sostuvo

El facilitador pidió al grupo —unas veinticinco personas— que cerraran los ojos y le enviaran a Ginny amor y aceptación. Alguien lo describió después como hilos finísimos de luz conectando el corazón de cada uno con el suyo. Su amiga Esther se colocó detrás de ella enviándole energía durante varios minutos. El grupo entero la sostuvo.

Y solo entonces, sintiéndose acompañada, Ginny pudo dejarse ir del todo. Con lágrimas cayéndole por la cara, recordó una escena antigua: la de una seguidora que se sintió abandonada por alguien a quien amaba profundamente, y que convirtió ese dolor en rabia. Al mirarlo de frente, algo se soltó.

Lo que ella misma señala como la clave no es el contenido del recuerdo, sino esto: "comprendí que me querían, que estaban comprometidos a ser parte de mi experiencia, que no estaba sola." Su vieja creencia —"estoy molestando"— se deshizo, no con un argumento, sino con la experiencia de ser sostenida.

Lo que vino después

Ginny volvió a casa distinta. Se describe centrada, en paz, con una sensación nueva de merecer. Aparece en su relato una expresión preciosa: "loving allowance", permiso amoroso. La capacidad de dejar que los demás sean, y de dejarse ser a una misma. Hasta su relación con la comida se aflojó, sin esfuerzo, como un efecto secundario de haber soltado algo mucho más profundo.

No fue un trabajo de arreglar nada. Fue soltar una carga que llevaba —según ella— siglos, en un espacio donde por fin se sintió segura para hacerlo.

Me quedo con una sola cosa de este texto, y es la que más veo en mi trabajo: rara vez sanamos en soledad. Podemos entender solas, sí. Pero soltar de verdad —bajar la guardia, permitir que salga lo que duele— suele necesitar algo más: sentir que alguien nos sostiene mientras lo hacemos.

Eso es lo que ocurre cuando este trabajo se hace en compañía. No hace falta que nadie te mire ni que cuentes nada; basta con no estar sola. El campo que se crea entre varias personas que están, a la vez, mirando hacia dentro, sostiene a cada una más de lo que se sostendría por su cuenta. Es difícil de explicar hasta que lo sientes.

Tómalo con calma y sin exigencias —esto no sustituye el acompañamiento profesional cuando hace falta—. Pero si alguna vez sentiste que sola no podías, quizá no era falta de fuerza. Quizá solo te faltaba un grupo que te sostuviera.

Un espacio para vivirlo: el Círculo de Milagros

Justo de esto va el Círculo de Milagros: un espacio grupal de regresión, online, donde no sanas sola. No hace falta que enciendas la cámara ni que compartas nada —tu experiencia es tuya—, pero estar todas presentes a la vez, mirando hacia dentro, crea un campo que sostiene y profundiza lo que cada una vive.

No es una experiencia puntual, sino un proceso que se sostiene en el tiempo, mes a mes, con calma y sin prisa.

¿Y si pudieras sentir esto por dentro, en lugar de solo leerlo?

De eso va, en el fondo, la regresión: llegar a la raíz de lo que sigue activo en ti y darte la oportunidad de sanar desde ahí. Leer sobre ello está bien; vivirlo es otra cosa.

El miércoles 16 de septiembre, a las 20:30 (hora de España) hago una sesión abierta y gratuita del Círculo de Milagros: una regresión grupal en directo para que lo experimentes tú misma, sin ningún compromiso. Es online, con la cámara y el micrófono apagados, y no necesitas experiencia previa.

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Con Amor

Keyna M. Ruano

Este artículo es una adaptación en español basada en el texto original publicado en el Journal of Regression Therapy. El contenido ha sido reorganizado y explicado con un lenguaje accesible para facilitar su comprensión. Articulo original creado por Hazel Denning Ph D.

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