¿Puede la mente sanar el cuerpo? Un experimento de casi diez años

Es una de las grandes preguntas que atraviesa la terapia regresiva y la hipnosis: ¿hasta dónde puede la mente influir en la salud física? La investigadora Hazel Denning documentó un proyecto poco común que intentó responderla con método —fichas, seguimientos a cinco años y hasta el respaldo de una universidad. Su artículo Restoration of Health Through Hypnosis relata esa investigación. Aquí la resumo y comento.

Un mecenas, una hipótesis y un cuarto de millón de dólares

Todo empezó en 1977, cuando un filántropo que había estudiado hipnosis decidió destinar parte de su fortuna a aliviar el sufrimiento que veía a su alrededor. Entregó una subvención de más de un cuarto de millón de dólares a la Asociación de Parapsicología de Riverside para diseñar un proyecto de investigación en torno a una hipótesis clara: que la mente es capaz de sanar el cuerpo de sus enfermedades.

Las reglas eran dos: cada participante debía tener un síntoma físico, y la hipnosis debía ser el método. El mecenas quería, además, pocas sesiones. Al final el promedio fue de unas siete sesiones semanales, aunque algunos casos llegaron a veinte.

Cómo se organizó

Lo interesante es que no fue un experimento improvisado. Se alquilaron oficinas, se contrató a secretarias y a doce investigadores, y se levantó un historial de cada participante, incluido —cuando era posible— su expediente médico. Tras cada sesión los investigadores entregaban un informe con una tabla de progreso. Muchos participantes llegaban como último recurso, tras años de sufrimiento y sin resultados con la medicina convencional.

El diseño incluía seguimientos a uno, dos y cinco años, y un profesor de estadística de la Universidad de California guió el proyecto desde el principio. No se hizo publicidad: bastó el boca a boca.

Los resultados preliminares

En una primera prueba con los primeros 619 participantes, los datos fueron alentadores: un 83% mostró desde una leve mejoría hasta la desaparición de los síntomas. Se registraron más de ochenta síntomas físicos distintos —migrañas, artritis, problemas de sinusitis, obesidad y trastornos digestivos eran los más comunes—, y también aparecían enfermedades graves como cáncer, psoriasis o diabetes.

Un dato relevante para quien trabaja con regresión: los investigadores tenían libertad para elegir su enfoque (Gestalt, psicoterapia tradicional, etc.), y varios usaron regresión a vidas pasadas. En esa muestra, el 27% situó la causa de su problema en un supuesto evento de una vida anterior.

Las historias que impresionaron a los investigadores

Lo que más marcó al equipo fue la cantidad de remisiones notables que presenciaron. Denning menciona varias: una mujer a la que le habían dicho que jamás podría quedar embarazada y que tuvo una hija; un hombre con las caderas tan degeneradas que le auguraban una silla de ruedas y que, tres meses después, pasó el día entero esquiando.

Dos casos ilustran especialmente la idea. Un sheriff con gran talento musical quedó en coma tres meses tras un accidente de moto; su mano, con 23 huesos rotos, iba a ser amputada. Tras varias sesiones dejó el bastón, cesó un zumbido constante en su cabeza y, meses después, tocó un concierto de piano ante público con una ovación de pie. En otro caso, una mujer con psoriasis por casi todo el cuerpo exploró una supuesta vida pasada que explicaba el problema y, tras cinco o seis sesiones, su piel quedó limpia; cinco años después, sin recaídas.

Dicho esto, lo que hace valioso este texto es su intención: intentar medir, con rigor y seguimiento a largo plazo, algo que la medicina mente-cuerpo confirma cada vez más. Hoy sabemos que el estado emocional influye en la inmunidad, la inflamación y la percepción del dolor. La hipnosis y la regresión no son magia; son formas de acceder a ese diálogo entre mente y cuerpo, de llegar a la raíz de lo que sigue activo y darle a la persona la oportunidad de sanar desde ahí.

Y hay algo que me quedo del proyecto: muchos de sus participantes, agradecidos, hacían donaciones. Cuando alguien recupera la salud tras años de sufrimiento, entiende que lo que ha cambiado no es solo un síntoma, sino su relación consigo mismo.

¿Y si pudieras sentir esto por dentro, en lugar de solo leerlo?

De eso va, en el fondo, la regresión: llegar a la raíz de lo que sigue activo en ti y darte la oportunidad de sanar desde ahí. Leer sobre ello está bien; vivirlo es otra cosa.

El miércoles 16 de septiembre, a las 20:30 (hora de España) hago una sesión abierta y gratuita del Círculo de Milagros: una regresión grupal en directo para que lo experimentes tú misma, sin ningún compromiso. Es online, con la cámara y el micrófono apagados, y no necesitas experiencia previa.

👉 [Reserva tu plaza gratis aquí]

Con Amor

Keyna M. Ruano

Este artículo es una adaptación en español basada en el texto original publicado en el Journal of Regression Therapy. El contenido ha sido reorganizado y explicado con un lenguaje accesible para facilitar su comprensión. Articulo original creado por Hazel Denning Ph D.

Anterior
Anterior

Nadie sana en soledad: lo que hace el amor de un grupo.

Siguiente
Siguiente

Abrir el subconsciente: por qué la regresión sana desde la raíz.