El amor que libera.
Hay un hilo que recorre casi todo lo que me encuentro cuando acompaño a alguien hacia dentro: cargamos cosas que no sabíamos que seguíamos cargando. Un enfado viejo. Un duelo que nunca cerramos. Un lazo con alguien que ya no está, hecho de amor… pero también de cuentas pendientes. La Dra. Winafred Lucas relata, en el Journal of Regression Therapy, dos historias que me parecen preciosas para hablar de esto. Las comparto a mi manera.
Lo que arrastramos sin saberlo.
La primera es la de una mujer —la llamaré Úrsula— que vivía agotada. Un cansancio hondo, sin explicación, que le había ido quitando poco a poco las ganas y la vida. Al recordar cuándo empezó, apareció un detalle: todo coincidió con la muerte repentina de su hermana, en un accidente, mientras ella estaba de viaje.
Y ahí estaba el nudo. Entre las dos hermanas había un enfado antiguo, de años, de esos que empiezan en la infancia: una se había sentido abandonada cuando la otra se fue a perseguir su sueño; la otra, juzgada y no querida. Nunca lo hablaron. Y la muerte las dejó a las dos con todo aquello sin decir, sin soltar.
Dar voz a lo que quedó pendiente.
Lo que Lucas describe, y que yo veo tantas veces, es que ese enfado no desaparece solo porque la persona ya no esté. Se queda. Pesa. A veces incluso sentimos que seguimos atadas a alguien que se fue, como si una conversación quedara congelada a mitad.
En el acompañamiento, Úrsula pudo por fin decir todo lo que llevaba dentro. Y escuchar —imaginar, sentir— lo que su hermana también callaba. Salió el reproche, sí, pero debajo del reproche, como casi siempre, había algo más tierno: dos niñas que solo querían ser queridas. Cuando eso se vio, el enfado empezó a aflojarse. No de golpe, sino poco a poco, hasta que ya no quedó nada que reclamar. Solo cariño. Y la posibilidad de despedirse de verdad, de dejar ir a su hermana con paz y acompañarla, simbólicamente, hacia la luz.
El duelo que no cabe.
La segunda historia es la de otra mujer, a la que llamaré Filene, que cargaba un dolor distinto: un duelo tan grande que no le cabía en el cuerpo. En su proceso emergió, como una escena muy viva, la pérdida brutal de dos hijas a las que no había podido salvar. Fuera un recuerdo, un símbolo o una imagen del inconsciente, lo que importaba era lo que sostenía debajo: una culpa inmensa, el amor de una madre que no pudo proteger a quienes más amaba.
Lucas la acompañó a hacer algo muy sanador: decirles a esas niñas que podían descansar, que ya no tenían que quedarse atadas a ella, y que ella tampoco tenía que quedarse atada a aquel dolor para seguir amándolas. Soltar no es dejar de querer. Es querer sin cadenas.
Y pasó algo bonito: al soltar ese peso, Filene recuperó algo que había perdido sin darse cuenta — la capacidad de elegir desde la calma, y no desde el miedo. Su vida volvió a abrirse.
Me quedo con la frase con la que Lucas cierra, porque resume todo lo que creo: el amor es el agente que transforma. No el enfado, no la culpa, no aferrarnos. El amor, y su forma más difícil y más liberadora: dejar ir.
Tantas veces confundimos amar con cargar. Creemos que si soltamos el enfado traicionamos lo que vivimos, que si dejamos descansar a quien se fue lo olvidamos, que si soltamos la culpa no nos importa lo suficiente. Y es justo al revés. Lo que no soltamos no honra a nadie: solo nos va apagando por dentro.
No digo que sea fácil. Digo que se puede, y que casi nunca se hace en soledad. A veces basta con poder decir, por fin, lo que quedó sin decir — y descubrir que, al soltarlo, no perdemos el amor. Lo liberamos.
Si sientes que arrastras un enfado, un duelo o una culpa que llevan demasiado tiempo contigo… quizá merezca la pena mirarlo. Con calma, y acompañada.
Un espacio para soltar lo que pesa: el Círculo de Milagros
De esto va el Círculo de Milagros: un espacio de regresión en grupo, online, para volver a la raíz de eso que te pesa, mirarlo con otros ojos y soltarlo, acompañada. Porque nadie suelta del todo en soledad.
Abro fechas de vez en cuando a lo largo del año. Si quieres estar cuando haya una nueva, déjame tu correo y te aviso.
Con Amor
Keyna M. Ruano
Este artículo es una adaptación en español basada en el texto original publicado en el Journal of Regression Therapy. El contenido ha sido reorganizado y explicado con un lenguaje accesible para facilitar su comprensión. Articulo original creado por Hazel Denning Ph D.