La sabiduría que ya sabe cómo sanarte.

Hay una idea que sostiene todo lo que hago, y que el Dr. Errol Schubot nombra de una forma preciosa: dentro de cada persona existe una sabiduría —él la llama la Fuente Creativa— que sabe exactamente qué necesita para sanar. No la mente que analiza y duda, sino algo más hondo, más tranquilo, que conoce el camino incluso cuando nosotras estamos perdidas. Schubot relata un caso que me parece una joya para hablar de esto. Lo comparto a mi manera.

Una científica que no creía en nada de esto.

Fran era investigadora, cuarenta años, una mujer de lógica y datos. No creía en vidas pasadas, ni en nada parecido, y estaba bastante desconectada de sus emociones más hondas. El candidato perfecto para decir "esto no es para mí".

Y sin embargo, al dejarse guiar hacia dentro, apareció una historia. Fuera un recuerdo, fuera una metáfora que su inconsciente le ofrecía para poder mirar algo —y esto es importante: no hace falta creer en la reencarnación para que funcione—, lo que surgió fue la vida de un hombre, un chamán que vivió hace más de dos mil años en una isla.

Lo que ese hombre cargaba.

Era un hombre pleno: familia, nietos, una vida en armonía con la naturaleza y con lo que amaba. Le encantaba bailar. Hasta que un día, estando él lejos en un retiro, una erupción lo arrasó todo. Perdió a toda su familia. Llegó a la orilla y no pudo volver a por ellos.

Vivió muchos años más, hasta muy mayor. Pero desde aquel día, por dentro, su mundo se había terminado. Cargaba una rabia enorme que nunca se permitió sentir, y debajo, una tristeza inmensa. Una rabia reprimida que se le quedó, dice Schubot, "en la pesadez del espíritu".

Me detengo aquí un segundo, porque esto no va de islas ni de hace dos mil años. ¿Cuántas veces seguimos viviendo con un mundo que, por dentro, se nos terminó un día? Un duelo, una pérdida, algo que no pudimos evitar. Y seguimos, pero con esa pesadez en el espíritu.

Sanar es volver con amor.

Lo bonito del trabajo de Schubot es que no se queda en ver la herida: va a tenderla. Fran volvió, en varios encuentros, a acompañar a aquel hombre. Le ayudó a soltar la rabia. Le dio de comer para romper su ayuno. Le puso las manos sobre el corazón para transmitirle calma. Bailaron juntos, como él amaba bailar.

Y pasó algo que todavía me pone la piel de gallina. La sabiduría interior le indicó que debía llevarle un objeto concreto, real, que estaba en su casa, en el armario de su habitación. Fran no recordaba tener nada ahí relevante. Al buscar, encontró una pequeña talla de madera de un hombre, de apenas unos centímetros, que no recordaba haber visto nunca. Cuando se la llevó a aquel hombre, él la reconoció al instante, como si le devolviera algo que había perdido el día de la catástrofe. Fran sintió su alegría, su plenitud, su paz. Y ahí terminó el viaje.

Fran, la científica que no creía en nada, salió transformada. No porque alguien la convenciera de creer, sino porque lo sintió.

Me quedo con dos cosas.

La primera: que esa parte nuestra que sufrió —la niña que fuimos, la que pasó por aquello, ese "hombre en la isla" que todas llevamos dentro— sigue ahí, esperando. Y sanar no es olvidarla ni razonarla. Es volver a ella y tenderla con amor, darle por fin lo que no tuvo: una presencia, una mano en el corazón, un objeto que le devuelva lo perdido.

La segunda, la que más me importa: que no estás tan perdida como crees. Dentro de ti hay una sabiduría que sí sabe qué necesitas, aunque tu mente no lo sepa. El trabajo interior no es alguien de fuera diciéndote qué te pasa; es aprender a escuchar esa voz honda que siempre ha sabido el camino. Yo solo acompaño; quien sana, eres tú.

Y lo tomes como vidas pasadas o como un lenguaje simbólico de tu inconsciente, el regalo es el mismo: te reconcilias con una parte de ti, y algo que pesaba, por fin, descansa.

Si sientes que llevas una pesadez en el espíritu que no sabes de dónde viene… quizá merezca la pena escucharla. Con calma, y acompañada.

Un espacio para escuchar esa sabiduría: el Círculo de Milagros

De esto va el Círculo de Milagros: un espacio de regresión en grupo, online, para volver a la raíz de lo que te pesa y tenderla con amor, guiada por tu propia sabiduría interior. Acompañada, porque nadie hace este viaje del todo en soledad.

Abro fechas de vez en cuando a lo largo del año. Si quieres estar cuando haya una nueva, déjame tu correo y te aviso.

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Con Amor

Keyna M. Ruano

Este artículo es una adaptación en español basada en el texto original publicado en el Journal of Regression Therapy. El contenido ha sido reorganizado y explicado con un lenguaje accesible para facilitar su comprensión. Articulo original creado por Hazel Denning Ph D.

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El amor que libera.