La muerte de Marie-France: acompañar a soltar cuando el cuerpo ya no sirve.
Hay historias que no explican una técnica, sino que la hacen sentir. La que cuenta el terapeuta e investigador Chet Snow sobre su amiga Marie-France es una de ellas. En su artículo Death Comes to Marie-France narra cómo acompañó, desde la meditación y su formación como hipnoterapeuta, la transición de una amiga en coma. Es un relato íntimo que conecta directamente con lo que venimos trabajando: la terapia regresiva, el miedo a morir y las heridas de otras vidas que siguen activas en esta. Aquí lo resumo y lo comento.
Una amistad de más de veinte años.
Marie-France era una pianista parisina reconocida y amiga de Snow durante más de dos décadas. Con una larga experiencia en introspección tras años de psicoanálisis, se interesó por la idea de otras vidas y la supervivencia del alma. En una sesión con Snow había explorado una existencia pasada que terminó en suicidio, un final trágico cuya huella —un miedo persistente a la violencia contra sí misma— seguía tiñendo su vida presente.
Ese detalle es clave, porque explica lo que vino después.
Atrapada entre la vida y la muerte.
Tras un segundo derrame, Marie-France quedó en coma, paralizada y sostenida por máquinas, en una situación que podía prolongarse durante meses. Era, precisamente, el escenario que ella más había temido: quedar "atrapada en un cuerpo inerte mantenido con vida por máquinas".
Snow fue a visitarla al hospital. La enfermera le advirtió que solo podría sentarse a su lado, porque no había comunicación posible. Pero él, entrenado en estados alterados de conciencia, decidió intentar algo distinto: entrar en trance junto a ella y, sencillamente, enviarle amor durante unos minutos. "Love, love, amour, amour…", escribe. Al cabo de un rato sintió que ella escuchaba.
El verdadero obstáculo: una vieja herida.
Lo que Snow describe a continuación es, más allá de las creencias de cada quien, psicológicamente muy revelador. Al "conversar" con ella, percibió que Marie-France estaba paralizada por un terror concreto: sentía que dejar su cuerpo en ese estado equivaldría a suicidarse otra vez. La memoria de aquella muerte pasada, con toda su culpa y su soledad, la mantenía aferrada al cuerpo.
El trabajo de Snow consistió en deshacer esa confusión: distinguir entre quitarse la vida antes de tiempo y soltar, con serenidad, un cuerpo que ya no funciona. Le recordó los momentos hermosos de su vida, le pidió perdón por viejas diferencias y le aseguró que sus seres queridos ya fallecidos estarían allí para recibirla. Poco a poco, el miedo cedió.
Esperaba una despedida
Snow siguió acompañándola a distancia, en sus meditaciones. Intuyó que ella ya había aceptado partir, pero esperaba algo —o a alguien— antes de decidirse del todo.
La confirmación llegó después, casi como un cierre narrativo perfecto. Marie-France murió mientras él estaba de viaje. Al hablar con Roland, su sobrino, supo que ella había fallecido justo en el momento en que él, tras semanas sin poder visitarla, entró por fin en la habitación: "era como si lo estuviera esperando". En cuanto se sentó a su lado, todo se detuvo. Había esperado esa última despedida para irse en paz.
Se puede leer esta historia desde la fe o desde el escepticismo, y en ambos casos deja algo valioso. Lo comprobable es el corazón terapéutico: una persona atrapada por una herida antigua —el miedo, la culpa, la sensación de estar sola al final— y un acompañamiento que la ayuda a soltar. Eso es, en esencia, lo que hace la terapia regresiva: identificar qué memoria sigue activa hoy y devolverle a la persona la libertad de elegir.
También hay aquí una lección sobre el buen morir que dialoga con los cuidados paliativos: a veces lo que necesitamos para partir en paz no es una máquina más, sino que se resuelva un asunto pendiente, que llegue una despedida, que alguien nos diga que no estamos solas.
Snow termina convencido de que su amiga ya se prepara para su próxima aparición en "el escenario-aula de la Tierra". Comparta uno o no esa creencia, la ternura del relato es difícil de discutir: acompañar a alguien a soltar, con amor y sin miedo, puede ser uno de los regalos más grandes que ofrecemos.
Con Amor
Keyna M. Ruano
Este artículo es una adaptación en español basada en el texto original publicado en el Journal of Regression Therapy. El contenido ha sido reorganizado y explicado con un lenguaje accesible para facilitar su comprensión. Articulo original creado por Hazel Denning Ph D.